Estudio señala que programa de microcrédito de Medellín fomenta el ahorro de usuarios

Flawbert Yepes, residente de Medellín, dijo que el acceso al crédito seguro a través de Bancuadra, el programa de microcrédito de la ciudad, le ha proporcionado ‘oportunidades para continuar creciendo financieramente’.

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Un programa experimental de microcrédito en Medellín, Colombia, ha demostrado resultados muy significativos al ofrecerles a los residentes de más bajos ingresos una alternativa segura a los préstamos de pagadiarios controlados por grupos del crimen organizado.

Según lo indica un nuevo estudio, los usuarios del programa Bancuadra, administrado por la alcaldía de Medellín, han reducido significativamente el uso de préstamos ilegales. Los usuarios están ahorrando una cifra estimada en $787 al año en interés, y sus ahorros personales están aumentando de forma significativa.

Estos hallazgos probablemente harán eco en ciudades de Chile, México, Perú y otros países en América Latina, donde el mercado de préstamos al consumidor cada vez más está en manos de grupos del crimen organizado. Con tasas anuales de interés que alcanzan el 800%, los residentes que requieren préstamos de bajo monto para reparar sus casas o invertir en un negocio pueden fácilmente hundirse en un espiral de deudas y enfrentar amenazas a su seguridad personal. En Medellín, más de 1 millón de residentes utilizan ese tipo de préstamos y son, principalmente, personas de bajos ingresos sin acceso a sistemas de crédito formal.

Bancuadra les ofrece una mejor opción. El programa iniciado en 2016 con un aporte de $1 millón de dólares, en el marco del Mayors Challenge de Bloomberg Philanthropies, pone a disposición de los residentes de Medellín préstamos de bajo monto. El dinero se puede utilizar no sólo para fines de negocios, como sucede con los programas similares de microcrédito en otras partes del mundo, sino también para comprar alimentos, pagar facturas de servicios públicos o cubrir gastos diarios. Los prestatarios amortizan el monto semanalmente y cuentan con un plazo de tres meses para saldar completamente la deuda, con una tasa mensual de interés de apenas el 0.91%. (Bancuadra se conoce como ‘el banco más pequeño del mundo’)

Una parte clave del programa es que al solicitar el crédito los usuarios deben formar ‘redes de confianza’ con 10 amigos, familiares o colegas. Cada miembro de esta red recibe un monto inicial de aproximadamente $62 y no podrá solicitar otro préstamo hasta que todos los miembros hayan saldado sus deudas. Ese sistema integrado de responsabilidad colectiva para créditos de consumo, combinado con clases semanales de capacitación financiera, es en parte lo que diferencia a Bancuadra de otros programas de microcrédito. Superadas algunas dificultades iniciales debido a bajos índices de reembolso de los préstamos, los líderes de la ciudad han logrado que dichos índices de reembolso alcanzaran el 97%.

“El modelo de crédito colectivo es una de las principales características del programa y sirve como forma de monitoreo para los usuarios”, señaló Diego Restrepo, uno de los tres investigadores de la Universidad EAFIT de Medellín que lideró el estudio. “Lo que las personas más valoran del programa no es solo la capacitación que reciben sobre cómo administrar el dinero o sus finanzas personales, sino también el poder participar junto a sus vecinos y dialogar con ellos sobre las grandes preocupaciones de la vida diaria.”

[Consultar: Cómo Medellín está combatiendo las prácticas de crédito ilegal]

Los investigadores organizaron grupos focales con 70 participantes y realizaron encuestas con otros 373 usuarios del programa y 276 no usuarios. A continuación, algunos de sus principales hallazgos:

  • Bancuadra ha reducido significativamente los préstamos de pagadiarios vinculados a grupos del crimen organizado. Solamente el 10% de los usuarios del programa declarara haber solicitado esos préstamos ilegales, comparado con el 24% de los no usuarios.
  • El programa tuvo impacto positivo sobre la capacidad de los tomadores de crédito para ahorrar dinero. Entre los usuarios del programa, el 16,5% reporta tener ahorros, comparado con el 10,5% de los no usuarios.
  • El acceso al crédito seguro impulsó los negocios, especialmente de las tiendas y negocios informales de comida, comunes en los barrios de Medellín: el 69% de los usuarios indicó haber mejorado la capacidad de surtir sus negocios, comparado con el 42% de no usuarios.

Según Pilar Álvarez de EAFIT: “Para las personas que no poseen historial crediticio, participar en un programa de este tipo representa una gran oportunidad. Ellas no tienen bienes ni empleo formal que puedan servir de garantía al préstamo. En ese caso, el grupo de confianza es la garantía.” De acuerdo con Restrepo, lo ideal es que el prestatario utilice el programa como forma de construir un historial de crédito para que, en algún momento, pueda acudir a las instituciones financieras tradicionales a tomar préstamos.

Para las autoridades de Medellín responsables por Bancuadra, el nuevo estudio no solamente subraya el éxito de su labor, sino que también ofrece una perspectiva para la nueva fase del programa. Ya concluido el aporte de recursos de Bloomberg, la municipalidad ha decidido seguir financiando el programa a través de su propio presupuesto.

Liliana Galeano, directora de la iniciativa de Medellín, Bancuadra: “Lo más importante es que los usuarios del programa están aprendiendo a administrar sus recursos y a ahorrar dinero.”

Liliana Galeano, directora de la iniciativa, indicó que la próxima fase probablemente tendrá como foco la participación de más mujeres. El estudio señaló que las mujeres en Medellín comprometen mayor proporción de sus ingresos que los hombres con préstamos ilegales. Se observó también que los jóvenes son más vulnerables a los préstamos ilegales que las personas mayores, por lo cual serán priorizados en el futuro. Los investigadores también mapearon los barrios que presentan las mayores tasas de préstamos ilegales.

“Estos hallazgos son un tesoro para nosotros”, dijo Galeano. “Cuando comenzamos con esta iniciativa no contábamos con esos datos, respaldados por un buen estudio. Ahora sabemos dónde enfocarnos”.

Según Galeano, el objetivo de la próxima fase de Bancuadra será aliarse con compañías que deseen poner este modelo de crédito a disposición de sus empleados. Galeano dijo que en el futuro el programa podrá ofrecer préstamos de hasta $150, con plazos de amortización más largos, posiblemente hasta cuatro meses. También se le pondrá más énfasis a la educación financiera. Pese a que el estudio indicó que los usuarios de Bancuadra aprendieron sobre temas como tasas de interés, Galeano destacó que más de la mitad aún no sabe que existe un límite legal máximo para las tasas de interés, que no puede ser rebasado.

“Quiero duplicar el número de usuarios de Bancuadra que saben qué es una tasa de usura”, declaró Galeano. “Porque es así como entenderán que pedirles préstamos a esos grupos criminales afectará su vida.”

“Lo más importante,” agregó Galeano, “es que están aprendiendo a administrar sus recursos y a ahorrar dinero.”

Celebrating public sector progress and innovation in cities around the world. Run by @BloombergDotOrg’s Government Innovation program. bloombergcities.org

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